Los alimentos no perecederos son los que aguantan meses o años a temperatura ambiente, porque no tienen agua disponible para los microbios o porque son lo bastante ácidos. Y montar con ellos la despensa que pide la lista oficial de autoprotección cuesta, medido en cinco cadenas, de 9,87 € a 12,45 € por persona para tres días.
Qué son los alimentos no perecederos y qué los hace durar
Dos cosas, y ninguna es la fecha del envase: el agua que queda disponible y la acidez. Un microbio necesita agua libre para multiplicarse, así que secar (la pasta, las legumbres, la harina), añadir azúcar o sal (la miel, el bacalao salado) o acidificar (el vinagre, los encurtidos) son formas de dejarlo sin sitio donde crecer. El enlatado añade una más: calor suficiente para esterilizar y un cierre que impide que vuelva a entrar nada.
Por eso la lista de no perecederos no es un capricho de cada web, sino una consecuencia física:
| Familia | Por qué aguanta | Ejemplos |
|---|---|---|
| Conservas | Esterilizadas y cerradas al vacío | Atún, sardinas, legumbre cocida, tomate, fruta en almíbar |
| Secos | Sin agua disponible | Arroz, pasta, legumbre seca, harina |
| Azúcares y sales | El soluto secuestra el agua | Azúcar, sal, miel, mermelada |
| Ácidos | El pH impide el crecimiento | Vinagre, encurtidos |
| UHT | Esterilizado y envasado aséptico | Leche y caldos de brik |
| Grasas | Casi sin agua | Aceite, frutos secos |

Cuánto duran los alimentos no perecederos: la tabla que en Europa no existe
Aquí está lo que casi nadie cuenta. Si buscas cuánto dura una conserva, la primera página de Google te contesta con cifras del USDA, el departamento de agricultura de Estados Unidos: de doce a dieciocho meses las de alta acidez, de dos a cinco años las de baja acidez. Y las copian porque aquí no hay ninguna tabla que copiar.
En la Unión Europea la vida útil no la publica una autoridad: la fija el fabricante, producto a producto, y tiene que poder demostrarla. Lo dice el Reglamento (CE) 2073/2005, en su artículo 3.2: los operadores «realizarán estudios» para comprobar que se cumplen los criterios microbiológicos «a lo largo de toda su vida útil». Y de esa información responde el fabricante, no la administración: el artículo 8 del Reglamento 1169/2011 señala como responsable al operador «con cuyo nombre o razón social se comercialice el alimento».
Es una diferencia de modelo, no un descuido. Estados Unidos publica orientaciones generales por familia de producto; la Unión Europea traslada la responsabilidad a cada fabricante y le exige el estudio que la respalda. Por eso una tabla europea de «años por tipo de lata» no aparece por ningún lado: no es que no la encuentres, es que no se publica.
Sí existe una tabla oficial, pero no contesta a esa pregunta: la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria publica cuánto se mantiene un alimento «en un estado satisfactorio» después de la fecha de consumo preferente, y da un año a las conservas de lata y de cristal, a las legumbres, a la pasta, al arroz, a la harina, al café y a la miel. Es un margen sobre la fecha impresa, no una vida útil desde la fábrica. Para saber cuánto dura tu lata sigue habiendo una sola fuente: su envase.
Lo que sí puedes leer en él es la banda en la que está tu producto, porque el formato de la fecha está reglado en el Anexo X del Reglamento 1169/2011:
Esa es la razón por la que tantas latas llevan solo un año impreso y parece que falta información. No falta: está diciendo que aguanta más de dieciocho meses, que es justo cuando la norma deja de exigir el mes.
La despensa que pide la lista oficial, y lo que cuesta
La lista oficial de autoprotección es corta y clara en lo que pide de comida y bebida:
«Agua potable (1,5 litros por persona y día, como mínimo)» Y, para quedarse en casa: «Alimentos de larga duración que no requieran ser cocinados».
Nada más. No enumera productos ni fija cuántos días: los tres días de autonomía vienen de las campañas de autoprotección y de la recomendación europea, no del listado del kit. Así que la cesta de abajo es nuestra propuesta sobre ese criterio, no una lista de la norma, y lo decimos antes de dar ningún número.
Sobre el agua, la cifra de la lista es de supervivencia y no tiene nada que ver con lo que se bebe en un día normal: 1,5 litros por persona y día es el mínimo para aguantar, no una recomendación de hidratación.
Comida y agua para tres días, una familia de cuatro. ¿Cuánto dirías?
Elige antes de mirar la respuesta. Es la gracia.
Nueve líneas de comida y agua, con la opción válida más barata de cada cadena y sin ofertas,
consultadas en Mercadona, Día, Consum, Ahorramás y Eroski el 20 de septiembre de 2026. Tres líneas
más (maíz dulce, biscotes y frutos secos) se quedaron fuera del total porque no había producto
equivalente en las cinco, así que la cifra es un suelo. El pipeline está en
investigacion/datos/alimentos-no-perecederos/.
Lo que no esperábamos: la diferencia está en dos latas
Antes de mirar la tabla, prueba a acertar dónde se separan:
¿En cuál se separan más las cinco cadenas?
Al mirar línea por línea aparece algo que no estaba en el guion. La leche UHT cuesta 1,44 € en las cinco cadenas, al céntimo. El pan de molde, 0,63 € en las cinco. Los garbanzos cocidos y el atún coinciden en cuatro de cinco. Toda la diferencia entre comprar la despensa en un sitio o en otro —2,59 € por persona— vive en las sardinas y el paté, que se llevan 2,37 € de esos 2,59.
| Línea | Mercadona | Día | Consum | Ahorramás | Eroski |
|---|---|---|---|---|---|
| Leche UHT (1,5 l) | 1,44 € | 1,44 € | 1,44 € | 1,44 € | 1,44 € |
| Pan de molde (450 g) | 0,63 € | 0,63 € | 0,63 € | 0,63 € | 0,63 € |
| Garbanzos (800 g) | 1,60 € | 1,60 € | 1,60 € | 1,60 € | 1,51 € |
| Atún (240 g) | 2,40 € | 2,40 € | 2,40 € | 2,40 € | 2,08 € |
| Sardinas (120 g) | 1,62 € | 1,61 € | 1,71 € | 2,81 € | 0,99 € |
| Paté (150 g) | 0,48 € | 0,50 € | 0,93 € | 1,03 € | 0,72 € |
Toda la diferencia entre cadenas —esos 2,59 € por persona que separan a la más barata de la más cara— se concentra en dos líneas: las sardinas, donde hay casi el triple de una cadena a otra, y el paté, donde hay el doble. En el resto de la despensa da exactamente igual dónde compres.
Es lo contrario de lo que pasa en una compra semanal normal, donde las diferencias se reparten por muchas líneas. Y explica por qué el orden de las cadenas cambia según lo que metas en el carro: en esta despensa gana Eroski, y en la comparativa de la cesta habitual no. Por el mismo motivo hay que desconfiar de los titulares sobre cuál es el súper más caro: la respuesta depende de la lista, no de la cadena.

Qué pasa cuando abres el envase
La fecha del envase mide el producto cerrado. En cuanto entra aire, el reloj es otro y lo marca la nevera, no la despensa: una lata abierta se pasa a un recipiente con tapa y se trata como comida fresca. Es el mismo límite que se aplica a la comida cocinada, donde lo que manda son los días de nevera y no la fecha de lo que compraste.
Y conviene no confundir las dos leyendas que puede llevar ese envase, porque solo una de ellas habla de seguridad: lo contamos entero en la diferencia entre caducidad y consumo preferente.
Qué pasa con la nevera y el congelador si se va la luz
Es la pregunta que más ha subido desde el apagón de 2025, y tiene respuesta oficial con horas contadas. La Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria publica estos plazos, con la puerta cerrada:
Avanza las horas y mira qué se salva
Todo bien. La puerta se queda cerrada a partir de ahora.
Todo bien. Cuanto más lleno esté, más aguantará.
Cuando vuelve la luz, la regla es de temperatura, no de olfato: se tira cualquier alimento perecedero que haya estado por encima de 4 °C durante dos horas o más, y lo que conserve trocitos de hielo se puede volver a congelar. Dos avisos del mismo documento que conviene leer dos veces: «no confíe en el aspecto o el olor de la comida», y esa carne o ese pescado mal conservados «pueden causar enfermedades al ser consumidos, aunque los cocine a las temperaturas adecuadas». Cocinar no arregla un corte de frío largo.
Aquí es donde la despensa deja de ser una lista de la compra y se nota: los alimentos no perecederos son lo único que un apagón no toca.
Los que no llevan fecha, y no es un error
Hay alimentos que por ley no tienen que llevar fecha de duración mínima. El Anexo X del Reglamento 1169/2011 exime, entre otros, a la fruta y la hortaliza fresca sin pelar ni cortar, a los vinagres, a la sal de cocina, a los azúcares en estado sólido, a las gomas de mascar, a la bollería que se consume en veinticuatro horas y a las bebidas con 10 % o más de alcohol.
Así que si alguna vez has buscado la fecha en el paquete de sal y no la has encontrado, no estaba mal etiquetado.
Lo que sí es perecedero disfrazado de despensa
Una despensa aguanta lo que aguante su peor pieza. Marca lo que tienes en casa y mira cuál es:
Dos trampas frecuentes, y las dos estaban en nuestra propia cesta:
- El pan de molde. Está en todas las listas de despensa de emergencia y es el único producto de la nuestra que caduca en días. Los biscotes hacen el mismo papel y aguantan meses.
- Los frutos secos. No se estropean por microbios, pero su grasa se enrancia. Por eso su fecha es más corta de lo que la gente supone y por eso en un bote abierto se nota antes el sabor.
Si lo que buscas es que la despensa de alimentos no perecederos aguante de verdad, la legumbre en bote y las conservas de pescado son las que más tiempo compran por cada euro, y de paso son la fuente de proteína más barata del súper. La legumbre suma además casi toda la fibra del día en una ración, que es algo que ningún otro no perecedero hace.
Una última: la despensa no es una excusa para llenarla de productos con mala nota. El Nutri-Score de lo que compras sigue valiendo aunque el producto dure tres años, y si estás armando la compra de toda la semana en vez de una despensa de emergencia, el sitio por el que empezar es el menú semanal.
Nuestra opinión
Nos ha llamado la atención que la pregunta «¿cuánto dura esto?» no tenga respuesta oficial en Europa, y que nadie lo diga. Es más honesto explicar que la vida útil la fija cada fabricante —y que por eso el envase es la única fuente válida para ese producto— que copiar una tabla de otro país y presentarla como si aquí valiera.
Y sobre la despensa de emergencia: nos esperábamos que fuera cara y no lo es. Cuarenta euros para una familia de cuatro es menos de lo que cuesta media compra semanal, y la mitad de ese dinero va en artículos que valen lo mismo en cualquier cadena. Lo que sí conviene es mirar dos veces las conservas de pescado, porque ahí es donde está toda la diferencia.
Escribimos esto sin patrocinio de ninguna cadena ni de ninguna marca, y los precios los medimos nosotros el mismo día que publicamos. Si vuelves dentro de unos meses, las cifras de arriba serán viejas: los precios de esta página se remiden cuando el post se actualiza, y la fecha de consulta va siempre al lado de la tabla.
Preguntas frecuentes
Fuentes
7 referencias consultadas para este artículo, en el orden en que aparecen.
- Kit de emergencias
- Reglamento (UE) n.º 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor (artículo 8 y Anexo X)
- Reglamento (CE) n.º 2073/2005 relativo a los criterios microbiológicos aplicables a los productos alimenticios (artículo 3.2)
- Criterios microbiológicos
- Consejos de seguridad alimentaria en caso de corte en el suministro eléctrico
- Distingue entre fecha de consumo preferente y fecha de caducidad
- Etiquetado general de los alimentos



